Galería Gato disuelve los límites entre lo real y lo imaginado con DAYTIME NIGHTTIME, su nueva exposición colectiva La galería de arte ubicada en el centro de Lima presenta su segunda muestra con destacados artistas de Perú, Kirguistán y China. Esta nueva entrega convierte el espacio en un punto de encuentro entre lo material y lo transitorio, invitando al espectador a sumergirse en una experiencia que se transforma con cada nueva mirada. Lima, marzo 2025.- Galería Gato irrumpe en la escena cultural peruana con una propuesta curatorial transgresora y un enfoque que amplía los límites del arte contemporáneo. A partir del 27 de marzo, abre las puertas de su espacio en el Centro Histórico de Lima para presentar su segunda exposición titulada DAYTIME NIGHTTIME. Una muestra que reúne a tres artistas de distintas latitudes: Nicolas Lamas (Perú), Erika Hock (Kirguistán) y Sihan Guo (China). A través de distintas narrativas visuales, esta muestra colectiva difumina los límites entre la realidad y la imaginación, el día y la noche, lo construido y lo efímero. Se presenta como un espacio dinámico que se reinventa constantemente según la percepción del espectador. El artista peruano Nicolas Lamas, reconocido internacionalmente, fusiona lo humano, lo animal y lo tecnológico en obras bidimensionales y tridimensionales que generan incertidumbre entre lo real y lo virtual. Erika Hock explora la relación entre arquitectura e imaginación a través de estructuras espaciales que invitan a la interacción. Por su parte, Sihan Guo juega con la ambigüedad entre abstracción y figuración, desafiando al espectador a navegar entre forma e interpretación. “Más que un espacio expositivo, Galería Gato es un territorio de fricción, dualidad y multiplicidad, donde el arte genera preguntas, provoca encuentros inesperados y rompe con lo establecido. En Gato, cada exposición es un encuentro interactivo. Apostamos por diálogos donde voces dispares coexisten sin perder autonomía”, señala Axier Villanueva, director de la galería. Con una programación que combina artistas consagrados y de mediana carrera, la galería no busca encajar en una sola definición. Busca consolidarse como un actor clave en la escena contemporánea y abrirse paso en el circuito internacional. DAYTIME NIGHTTIME es una invitación a cuestionar las nociones fijas de espacio, tiempo y forma, revelando cómo el arte, al igual que Gato, no se conforma, siempre está en transformación y abierto a nuevas interpretaciones. La exposición estará abierta hasta el 23 de mayo. TEXTO CURATORIAL Las formas emergen con la luz del día, afirmándose en instantes fugaces de claridad antes de disiparse. La noche, en cambio, es expansiva y especulativa, una arquitectura de la imaginación donde las figuras se disuelven y reconfiguran. Esta exposición habita el espacio intermedio entre ambos estados, donde la percepción oscila entre la certeza y la disolución. Donna Haraway escribe: “el límite entre la ciencia ficción y la realidad social es una ilusión óptica”, destacando cómo los umbrales espaciales y conceptuales están en constante transformación. No son estáticos, sino fluidos, fluctuando entre lo que es y lo que podría ser, entre lo efímero y lo eterno, lo construido y lo imaginado. Es una coreografía de la percepción, un paisaje en desarrollo donde la narrativa no es fija, sino que se redefine continuamente. Como señala Roland Barthes: “la narrativa no es simplemente una serie de acontecimientos; es una forma de ver el mundo”. Estamos en un proceso constante de reimaginación, moviéndonos entre los marcos de la percepción y las infinitas posibilidades del pensamiento especulativo. Esta exposición es una exploración dinámica de narrativas espaciales y conceptuales, guiada por Erika Hock, una artista cuya obra investiga la relación entre la arquitectura y la imaginación. Sus construcciones espaciales no solo delimitan o dividen, sino que funcionan como intervenciones performativas: guían el movimiento, crean narrativas, capturan momentos fugaces y enfatizan el acto de caminar. Aquí no hay una progresión lineal; en su lugar, la exposición se abre como un territorio donde las posibilidades narrativas emergen a partir de la experiencia del espectador. En la obra de Nicolás Lamas, la corporalidad se deconstruye y reformula a través de ensamblajes maquínicos. Sus intervenciones fotográficas desestabilizan lo que creemos conocer, arrastrando al espectador a un mundo distópico donde los límites entre lo humano, lo animal y lo ciborg se difuminan. Sus figuras emergen gradualmente, generando una tensión entre presencia y ausencia, materialidad y espectralidad, actualidad y virtualidad. Sihan Guo, en contraste, abraza el error como parte esencial de su proceso. Como pintora abstracta que, paradójicamente, incorpora figuración, Guo juega con la ambigüedad, atrayendo al espectador hacia un territorio incierto entre la abstracción y la narrativa. La exposición no impone un discurso cerrado; por el contrario, fomenta una exploración abierta, resaltando el equilibrio entre estructura e incertidumbre, propuesta e interpretación, cierre y potencial. Zé Ortigão